domingo, 28 de enero de 2018

¿Porque algunos ven Fantasmas y otros no?

A mi me gustan mucho las historias de fantasmas, pero por suerte no he visto ninguno, y que conste que no estoy haciendo una echada, pero otras personas son muy sensibles a ellos, parecen encontrarlos hasta en la sopa, y no son personas que quieran llamar la atencion o fantasiosas, sino personas serias.

Pareciera que hay diferentes grados de sensibilidad en el cerebro, que permiten que algunas personas vean cosas que otras no podemos, este fenomeno parece sucederse mucho en la infancia, las historias de niños que ven cosas que no existen son muy comunes en muchas culturas, pero al crecer, parece que la mayoria perdemos esa habilidad, pero algunos parecen conservarla y hasta incrementarla, por lo que parecen perseguidos por fantasmas, lo que hace su vida un infierno viviente.

Pero no es una percepcion de los sentidos conocidos, yo fui Piloto de combate y encima Fisico, asi que mis sentidos estan muy despiertos, por lo que creo que tiene que ver con otro tipo de percepcion, algun tipo de sensorialidad que no todos poseemos (no confundir con extrasensorialidad que me parece una payasada), algun tipo de sentido que esta en el cerebro y aun no ha sido descubierto.

Aunque por otro lado y ya entrando en el terreno no comprobado de los fantasmas, existe el divertido fenomeno de los valentones, que cuando llegan a un lugar en el que han sucedido cosas raras, dicen: "a mi los fantasmas, me la...", y que pareciera que los retan, y que por desgracia sucede, como en la siguiente narracion:

Era un enfermera nueva, muy creida, que cuando llego al turno nocturno del hospital, y nos oia hablar de la Planchada, decia, eso no existe, es mas "yo me quedo sola y los fantasmas me la pelan".

Pues bien, la primera noche, ella salio a su primera ronda, cuando iba por el pasillo,vio que venia otra enferemera en sentido contrario, cuando ya la tuvo de cerca, vio que era un esqueleto caminando, con el uniforme puesto, la Planchada en su forma de castigo, y simplemente salio corriendo, al piso en que estaban sus compañeras, no podia ni hablar, esa noche no quiso quedarse sola y despues se enfermo muy gravemente, jamas volvio al hospital y de plano cambio de profesion; fue como si la Fantasma la hubiera escuchado y aceptado su reto.

lunes, 11 de diciembre de 2017

El fantasma de la escalera



Todo empezo poco tiempo despues de que nos cambiaramos a nuestra nueva casa, estaba situada en una zona residencial reciente, donde antes solo habia sembradios de maiz; mi esposo habia comprado el terreno y durante los ultimos meses habia venido a menudo para supervisar la construccion, se quedaba a dormir aqui, a veces todo el fin de semana; pero nosotras apenas llevabamos unos dias, emocionadas y con muebles nuevos, era un gran cambio, una liberacion, despues de haber vivido por tantos años con mi odiosa suegra.

Las recamaras de nuestros hijos estaban en el primer piso y tenian una magnifica vista del campo y la nueva colonia, en cambio nuestra recamara estaba al fondo de la planta baja, habia un pasillo cerrado que teminaba en una escalera en forma de caracol que llevaba al primer piso, aun habia partes en construccion y que quedarian asi para siempre.

Nuestro matrimonio tenia muchos problemas, llevabamos diez años casados y teniamos tres hijas, pero el era controlador, misogino y pegado a las faldas de su madre, que me odiaba, hacia menos de un año me di cuenta de que era infiel, lo increpe y la dejo, pero no seria la ultima vez, la fidelidad y el respeto no eran dos de sus cualidades, la nueva casa era un intento de que fueramos felices, pero no resultaria asi.

Las primeras en darse cuenta de que algo pasaba fueron las niñas, la mayor de ellas ya estaba en secundaria y se quedaba en la noche viendo television y escuchando musica, a veces al mismo tiempo, su cuarto estaba junto a la escalera, las primeras noches estabamos tan cansados de mover muebles que nos dormiamos de inmediato, pero a la quinta noche ella escucho en la madrugada como alguien iba bajando las escaleras, penso que era yo, porque escucho claramente el sonido de unas zapatillas y como el tacon pegaba a cada paso con los escalones, intento no hacer caso, pero se sintio inquieta, el incidente paso y no lo menciono a nadie, parecia no tener importancia, dos noches despues la siguiente hermana escucho los mismos pasos por la escalera, el sonido de los tacones en la madrugada, tambien penso que era yo, pero ella si salio al pasillo, queria hablarme, no vio nada, pero sintio un escalofrio recorriendole la espalda, cerro de nuevo su puerta y se fue a esconder a la cama.

A la hora del desayuno, me di cuenta de que ella estaba muy nerviosa, es imposible que una hija oculte algo a su madre, le pregunte que le pasaba, cuando ella empezo a contar, la mayor dijo que habia oido lo mismo unos dias antes, me dijo que no anduviera con tacones en la noche, no las dejaba dormir; a mi me sorprendio, no uso tacones ruidosos y siempre bajo la escalera de lado, casi sin hacer ruido, me quede preocupada, pero no sabia que sucedia, ¿seria su imaginacion?, ¿sueños?.

La primer crisis importante fue el siguiente viernes, mi esposo se habia dado una de sus escapadas, tenia un trabajo burocratico en la ciudad, en ocasiones, regularmente los viernes, se quedaba a "trabajar" y no volvia hasta el dia siguiente, su piel apestaba a perfume barato, pero su madre juraba que se habia quedado en su casa; esa noche estaba cansada y me fui a cama temprano, a la una de la mañana, oi fuertes golpes en mi puerta, medio dormida fui a ver y ahi estaban mis tres hijas, asustadas, las deje pasar a mi recamara y me contaron de inmediato, habian oido las zapatillas de nuevo y despues un golpe seco y muy fuerte en el techo, tan fuerte que las desperto a todas, bajaron corriendo conmigo; me atemorice y cerramos la puerta de la habitacion, empujamos un librero pesado y una comoda contra la puerta, pense que alguien se queria meter a la casa, aun no instalaban el telefono y las casas vecinas estaban vacias, aun en construccion, estabamos totalmente solas.

Esa noche fue terrible, no dormimos, escuchabamos cada ruido con temor, pensaba en el peligro para mis hijas, en que estaba totalmente desarmada, incluso los cuchillos se habian quedado en la cocina, esperabamos a que llegara mi esposo; inutilmente, de seguro estaria divirtiendose; tardo demasiado en amanecer, nunca una noche se me hizo tan larga, cuando oimos los ruidos de la mañana, salimos corriendo a la calle, con la ayuda de un tendero y otros vecinos volvimos a entrar a la casa, la puerta de la azotea no habia sido forzada, en la azotea no habia nada tampoco, todo parecia normal.

Mi esposo llego en la tarde, le platicamos lo que habia pasado, su respuesta me sorprendio, nos escucho molesto, despues se fue a comer, parecia no importarle, pero en la noche, cuando nos quedamos a solas, me dijo de muy mala forma, que no volviera a usar a nuestras hijas para obligarlo a quedarse en casa, o si no..., me dolio darme cuenta: pensaba mas en si mismo, que en el peligro en el que habian estado las niñas.

Ese fin de semana fue muy tenso, mi marido estaba muy hostil y yo resentida, todo exploto el miercoles, la noche anterior mis hijas habian vuelto a escuchar el sonido de un bulto cayendo en la azotea, bajaron corriendo, pero su padre las mando de regreso a sus habitaciones, en aquel entonces yo era muy sumisa, no objete nada y ellas volvieron temblando de miedo a sus cuartos; a la mañana siguiente vi sus miradas, acusadoras, no las habia protegido, ese dia mi coraje se fue acumulando, no podia sacar de mi mente sus caritas asustadas y mi absolta inutilidad para protegerlas.

Mi esposo llego tarde en la noche, y empezo la pelea, como siempre, el dijo que yo no sabia nada, que era muy tonta y que estaba casi loca, despues de años de manipulacion volvi a rendirme y creerle, me fui llorando de impotencia a la cama; el se durmio de inmediato; me quede triste y sufriendo, estaba medio dormida y escuche un sonido, los tacones de unas zapatillas, que caminaban alrededor de la cama y de repente se pararon, del lado de mi esposo, senti una prescencia femenina, inexplicable, llena de tristeza y odio, pero no podia despertar, mis parpados no respondian, permanecio ahi durante un largo rato, finalmente oi como se alejo y sus tacones reverberaban en el pasillo, ruidosos, muy ruidosos, era imposible que mi marido no los oyera, se alejo hasta que desaparecio el sonido, pude abrir los ojos, mi corazon palpitaba acelerado, temblaba de pies a cabeza, mi marido, seguia roncando como si nada, me levante y fui a ver a mis hijas, las encontre todas en la cama de la mayor, escondidas bajo las cobijas, palidas como la leche, habian escuchado todo tambien, esa noche me quede con ellas.

Siguieron varias semanas de frecuentes encuentros, una noche estaban mis hijas viendo un comediante en la noche y la mayor, vio de reojo, en la escalera, una sombra, o mas bien la imagen de una muchacha, pero borrosa, como si solo fuera un dibujo transparente, parada en la escalera, cuando le hablo a sus hermanas, la imagen desaparecio, la menor vio lo mismo al salir de la cocina; el ruido de los tacones y el bulto en la azotea seguia oyendose, pero solo lo escuchabamos o veiamos nosotras, mi marido no se percataba de nada.

Yo ya me habia determinado, si mi marido vovia a faltar un sabado, me llevaria a mis hijas con mi madre y no nos quedariamos solas, eso sucedio demasiado pronto, ese viernes solo espere a las diez de la noche, agarramos nuestras piyamas y nos fuimos en el ultimo pesero a la ciudad, al dia siguiente regresamos al mediodia, y estaba ahi mi esposo, furioso, habia llegado en la madrugada y no estabamos, en cuanto me vio me agarro del brazo y levanto el puño, solo porque mis hijas estaban presentes, no me golpeo.

Hubo algo bueno de ese dia, finalmente acepto que podia estar pasando algo y permitio que llevara un sacerdote para que bendiciera la casa, so pretexto de que era nueva, vino el sacerdote y las cosas se tranquilizaron por un tiempo, no mucho, una semana a lo mas, despues empezaron los ruidos de nuevo, una amiga medio vidente, medio payasa, fue a mi casa, dijo que sentia un alma, de una mujer joven, que paseaba por la casa, con un profundo pesar, miedo y odio; eso ya lo sabia, pero sirvio para confirmar lo que mis hijas y yo sentiamos.

Una noche estabamos solas mi hija, la de enmedio y yo, platicabamos en la sala, cuando senti algo en la escalera, ella tambien lo noto, porque ambas volteamos al mismo tiempo hacia el cubo, juro que vi una sombra, una mujer joven, delgada, arreglada, pero de muy mal gusto, con sandalias tipo sueco, vestida de color gris, que nos estaba observando, pero desaparecio en cuanto fije mi mirada.

Esto ya era demasiado, hable con mis hijas y todas le planteamos a su padre que queriamos dejar la casa, fue el fin de las apariciones y de mi matrimonio, nos trato de locas y advirtio: si salen de esta casa, no vuelven a entrar, y lo cumplio, el siguiente viernes que nos quedamos solas, no resistimos y nos fuimos, el sabado, al llegar, habian nuevas chapas, esta vez no iba a permitir que me humillara, el divorcio fue el unico camino, me hizo sufrir a mi y a sus hijas, no le importo que pasaran hambre y no tuvieramos ropa o donde quedarnos, no volvio a darme para su sustento, fueron tiempos amargos, pero dormiamos tranquilas en casa de mi madre. Desde que salimos de esa casa ya no hemos vuelto a ver, ni oir nada.

Esta historia tuvo un epilogo sorprendente, durante los tramites definitivos del divorcio, habia recibido muchas amenazas de mi marido y me preocupaba que me quitara a las niñas, legalmente o por la fuerza, algunos de sus amigos eran judiciales, asi que le pedi ayuda a mi mejor amigo de los tiempos de la universidad, habia entrado a la Policia Politica y se que haria lo que fuese por protegernos, ese dia en la entrada del juzgado, mi marido nos vio y en un arranque de furia, como nunca le habia visto, se enfrento a mi amigo, lo amenazo de muerte, sus ojos ardian de furia, una mirada de odio asesino, solo la presencia de los policias de guardia en el juzgado lo calmo. Despues del tramite, mi amigo me dijo que le habia parecido muy raro el comportamiento de el, y que lo investigaria, por si las dudas, nos fuimos de casa de mi madre, con una tia en Apan, en lo que consegui trabajo y nos instalamos en una casita modesta, pero tranquila. Despues de un par de semanas, mi amigo me hablo por telefono, mi exmarido era sospechoso de la desaparicion de su novia, una muchacha pobre, cuya auscencia habian reportado sus padres, en el tiempo en que el se desaparecia para "supervisar" la construccion de la casa, la ultima vez que la vieron iba vestida de gris, arreglada para una fiesta a la que iban a asistir juntos.

Con el tiempo y despues de acabar la emergencia de la falta de dinero y del divorcio, pude pensar un poco, ¿seria esa pobre niña el fantasma que caminaba en la casa?, ¿seria el sonido del bulto en el techo, el recuerdo de su asesinato o su cuerpo al caer? ¿seria capaz mi exmarido de matar?. El se deshizo de la casa para evitar que la pidiera en el divorcio, y por suerte ni siquiera intento pedir la custodia compartida de mis hijas, ahora se ha vuelto a casar y rezo todas las noches para que se haya olvidado de nosotras.

Esta interesante historia me la platico la vecina de mi suegra en Apan, he omitido nombres y ubicaciones a su pedido, realzando algunos elementos dramaticos, las historias de almas penando en el lugar de su muerte son de las mas comunes entre las historias de fantasmas. Suelen presentarse por medio de Sonidos que parecen provenir de ninguna parte, o que solo se escuchan pero no se ven, o bien de actos repetitivos, reactuaciones de su muerte o de su agonia.

sábado, 2 de diciembre de 2017

El Perro y la Amante

Esta historia sucedio en Texcoco en algun momento en los cincuentas o sesentas.

Un hombre habia llevado a su amante a cenar a un restaurante del centro de Texcoco, era una muchacha muy bonita, el restaurante estaba bastante concurrido, como solian estarlo en aquellas epocas, los dos se sentaron y ordenaron una cena tradicional, el se levanto y fue al baño, tan pronto como el desaparecio, un enorme perro negro entro al restaurante y se le fue encima a la muchacha, la cual grito, y se subio a la mesa, ninguno de los comensales se atrevia a hacer nada.

En ese momento el señor salio del baño, al ver a su mujer en peligro, saco su pistola y a bocajarro le disparo tres veces al perro, pero sorprendentemente, las tres balas se incrustaron  en el corazon de la amante, que cayo muerta en el acto, el perro simplemente salio caminando del restaurante, nadie entendio lo que habia pasado, porque todos vieron como la pistola habia apuntado al perro...

Tambien todos pensaron, que el perro habia sido una bruja, o la esposa, que con poderes supernaturales habian dirigido las balas en contra de la amante.

Entre las tradiciones de Veracruz, se dice que las brujas son inmunes a las balas, y que tienen el poder de dirigirlas a donde ellas quieran, por lo visto esto tambien era conocido en Texcoco, (despues de todo la vieja carretera pasaba por ahi), y es uno mas de los casos que nos hacen sentir que las tradiciones y leyendas son parte de lo que da forma a una nacion.

Autor: Sergio Tellez

lunes, 20 de noviembre de 2017

El Perro Infernal

Cuando era niña, viviamos en un remoto lugar del campo veracruzano, cerca de Alvarado, en esos tiempo no habia luz electrica mas que en las grandes ciudades, y las casas mas cercanas estaban a muchas distancia, las noches tranquilas y profundamente obscuras, la Luna iluminaba el campo con una luz azul eterea y las estrellas eran mas brillantes que ahora.

Ya estaba obscureciendo y mi madre me mando por algo, no recuerdo que, a la tienda del pueblo, si me iba corriendo, regresaria antes de obscurecer, asi que me fui rapidamente, ya las primeras sombras de la noche se veian en el horizonte y la maleza empezaba a tomar ese tono lugubre que adquiere en la noche.

El pequeño camino que llevaba al pueblo era estrecho, solo lo suficiente como para que pudiera pasar un caballo, junto a el la exhuberante vegetacion del tropico lo cubria todo, despues de la epoca de lluvia era necesaria desbrozar la maleza con un machete.

En una de las curvas del camino habia un enorme tronco, caido hacia mucho tiempo, sobre el las plantas parasitas hacian su hogar, un aire de humeda podredumbre se percibia siempre en el lugar, fue precisamente ahi donde todo sucedio.

Iba caminando rapido, ya se hacia tarde, cuando me acerque al tronco, de repente salio un enorme perro negro, sus ojos de rojo intenso, flamigeros, y se paro en medio del camino, justo cuando yo iba llegando a la curva, algo desde mi interior me dijo que era algo malo, me asuste, pero me acorde que mi padre me habia dicho que nunca debemos de correr de un perro, asi que segui caminando, pero en ese momento me di cuenta de que no podia moverme, mis piernas seguian caminando, pero no me desplazaba nada, entonces empece a correr, seguia sin moverme, parecia que solo brincaba en el mismo lugar, y el malvado perro solo me miraba, no ladraba, ni hacia nada que un perro normal hace, sus horrendos ojos se clavaban en mi.

Desesperada, empece a rezar, solo entonces, el enorme animal se movio, lentamente fue de nuevo al obscuro lugar del tronco por el que parecia haber salido, solo cuando desaparecio totalmente, pude moverme, sin pensarlo, me regrese a mi casa, donde mi madre no me creyo nada, y se molesto conmigo, mi padre llegaria mas tarde y no comeria bien, efectivamente el entro una media hora despues, muy preocupado y preguntando por mi, en la desesperacion habia tirado mi bolsa del mandado en la curva, el la encontro en el suelo cuando regresaba a casa y se habia asustado, cuando oyo lo que le me paso, decidio hacer algo, al siguiente dia, el y mis hermanos quemaron el tronco y colocaron un altar en ele lugar.

Cuando creci, me entere por mis vecinos, que ese perro se habia aparecido mucho en ese lugar, pero solo ante mujeres que viajaban solas,  los hombres eran inmunes a su prescencia, y como yo era la unica hermana en una familia de once hermanos, me eligio a mi, algunos decian que era el diablo, otros que era un perro infernal; el susto me dejo una fuerte huella, en la noche nunca salia y si tenia que ir al baño, me llevaban dos de mis hermanos y yo iba todo el camino con los ojos cerrados. Aun ahora, no me gusta andar en la calle en la noche y de hecho ni siquiera salgo al patio en cuanto ya obscurecio.

Autor:  Sergio Antonio Tellez Morales