miércoles, 13 de octubre de 2010

La ultima Bruja de Texcoco


Un evento increible, sucedio en Texcoco en 1948, los habitantes, asustados, comentaron por muchos años el suceso, a mi generacion se le heredo como la narracion de un suceso extraordinario, inconcebible.

El marido salia todos los dias a trabajar, se iba muy temprano, despues de despedirse con carinño de su esposa y sus hijos, no regresaba hasta que el dia hubiese avanzado, con hambre y cansado, sobre su mesa, moronga, como era usual, tal vez demasiado, esa era la especialidad culinaria de su esposa, y casi todos los dias era el plato principal.

Habian pasado años ya de que se hubiesen casado y tenian varios pequeños hijos, su vida parecia ordinaria, sin embargo habia pequeños detalles sutilmente diferentes...

Un dia amargo, un amigo suyo le habia hecho una grave confidencia, las personas decian que su esposa era bruja, la veian salir de noche a depredar a niños y animales, regresando en la madrugada a su casa, a la cama con su marido. No lo podia creer, no queria creerlo, cada vez mas personas lo señalaban con temor.

Una noche se quedo de acuerdo con su amigo y algunos pobladores, para comprobar si era real su sospecha, simulo quedarse dormido, y espero, poco antes de la medianoche sintio como su esposa se levantaba, escucho las suaves pisadas perderse en la cocina, unos cuantos ruidos y luego la puerta de la calle.

Su amigo toco suavemente a la ventana, estaba livido, entro a la casa, habia visto a la esposa convertirse en una bola de fuego y remontar los cielos; ambos fueron a la cocina, para ver que habia estado haciendo, encontraron el horno encendido, con un fuego tibio, al somarse a ver que habia adentro tuvieron que retroceder aterrorizados, cerca del fuego, dos piernas humanas, colocadas de tal forma que no las tocaran las llamas, pero que se mantuvieran calientes, ambos decidieron meterlas bien al fogon y quemarlas.

El regreso a la cama, su amigo a reunirse en las afueras con los pobladores, preparados para arremeter contra la bruja, en un rato llego una bola de fuego, que se transformo en la mujer, se escucho el sondido al entrar a la casa, y despues llanto, el doloroso llanto de una mujer, el marido se levanto y fue a la cocina, encontro a su mujer sentada en el piso llorando, pero al quererla ayudar a levantarse, se percato de que no tenia piernas, la dejo ahi y salio a solicitar la ayuda de los hombres ocultos fuera de la casa.

Todos entraron a la carrera, vieron el espectaculo, la agarraron y se la llevaron a la presidencia de Texcoco, donde las autoridades la encerraron en una celda, durante varias semanas se volvio un espectaculo publico, ir a ver a la Bruja, los testigos decian que donde habian estado las piernas, se veian los muñones perfectamente cerrados, como si nunca hubiesen existido las piernas. Nadie sabia bien que hacer con ella, ni el cura, que la conocia bien; finalmente decidieron que no podian mantenerla detenida, decidieron quemarla.

Los actos de fe habian desaparecido desde hacia tiempo, no se realizo ningun rito, simplemente se le quemo viva, sin que ninguna narracion se ponga de acuerdo, segun unos se quemo enfrente de la catedral, segun otros se quemo en la plaza mayor, en lo unico en que coinciden, es en que era bruja y su muerte fue el final de las calamidades que afectaban a los niños de Texcoco y los pueblos a su alrededor.

Esta historia la he escuchado de varias fuentes en Texcoco, una ciudad cercana al DF y que por muchos años fue el centro ganadero de la region, con pequeñas diferencias, no he tenido tiempo de buscar referencias historicas reales; son comunes en este tipo de historias las ideas de que las brujas comen sangre y que pueden quitarse y ponerse las piernas a voluntad, ademas de que viajan por el aire en forma de bolas de fuego.

Autor:  Sergio Antonio Tellez Morales

martes, 17 de agosto de 2010

El Guajolote



Todo esto sucedio en un lugar de la Sierra de Puebla, a un dia de camino a caballo de La Ceiba, habiamos ido de practicas a la zona, era una rancheria pobre, de casas de madera y suelo de tierra como tantas en la zona, habiamos llegado por la tarde y los habitantes nos habian pedido que nos quedaramos, una persona habia muerto en la zona y evidentemente tenian miedo, asi que les dimos de comer y beber a los caballos y nos dispusimos a acompañar a los dolientes al velorio, casi todos los habitantes se reunieron, se preparo comida y la discreta ceremonia con la que se vela a los recien difuntos.

Eran poco mas de las doce de la noche, cuando de repente se abrio una ventana, el golpe de viento apago las velas y todo quedo en la sombra, un enorme guajolote se paro en el quicio, tenebroso, amenazador, instintivamente cortamos y apuntamos, tres rafagas salieron de nuestras armas, y el guajolote volo, ¿como fue posible que con tal lluvia de balas no le dieramos a un blanco a pocos metros y bien delineado en la noche?, nunca lo sabremos, el resto del peloton llego corriendo, pero no se veia al ave por ninguna parte.

Esa noche no dormimos, todos nos mantuvimos en guardia, los habitantes del pueblo buscaron refugio con nosotros, esa noche la casa parecio un vagon de metro por la cantidad de gente que se quedo en ella, los pobladores, con miedo decian que era un nahual que habia ido por el alma del muerto, nosotros, con nuestra sofisticada cultura occidental, sabiamos que algo raro pasaba, pero no sabiamos que, los mas supersticiosos rezaban, los que solo creiamos en la fuerza de la armas nos manteniamos vigilantes.

En cuanto hubo suficiente luz, salimos a revisar los alrededores, bajo la ventana encontramos un charco de sangre, seguimos el rastro, junto con todos los pobladores, el camino de gotas de sangre nos llevo hasta una casa en una vereda del monte, famosa por que se decia que la señora que vivia ahi era bruja, entramos y su hermana nos dijo que su hermana estaba muy enferma, que se habia caido, sin embargo los pobladores envalentonados por tenernos entre ellos, entraron a la fuerza, y la encontraron muy mal herida, dos balas le habian dado, y estaba moribunda, expiro ese mismo dia.

El evento habia sido muy confuso, y aun no me lo logro explicar, es obvio que recibio algunas de las balas que disparamos, pero ¿como pudieron darle?, su casa no estaba en la direccion que disparamos, y el rastro de sangre indicaba que habia estado cerca de la ventana, pero ahi solo habia estado el guajolote, del que no encontramos el mas minimo rastro. Segun los habitantes ella era el guajolote que habia aparecido en la ventana.

Nos fuimos un par de dias despues, en medio del agradecimiento de los pobladores, en el largo camino iba meditabundo, las cosas que pasaron me habian dejado una gran inquietud, en la region de Veracruz donde habia crecido habia oido muchas historias de brujas y nahuales, pero en todas ellas se decia que eran inmunes a las balas, a las que se tenia que bendecir o colocar una cruz para que pudieran dañarlas, o de lo contrario las balas rebotaban a quien las disparaba, ¿que tal si ella habia estado escondida cerca, cuando el animal volo a la ventana?, pero en ese caso, porque no hallamos pisadas humanas o el cuerpo del guajolote, o la oimos quejarse, ademas, ni su casa, ni el camino de sangre estaban en la trayectoria parabolica que debieron seguir las balas que disparamos. Al llegar a los cuarteles en La Ceiba, mi reporte fue Sin Novedad, porque simplemente no pense que mis superiores me creyeran una sola palabra.

Esta es una de mis historias de Fantasmas favoritas, tiene una gran carga folkorica, muchas de sus referencias las he oido en una u otra parte de esta gran republica mexicana, donde las historias de los nahuales (seres humanos que se pueden transformar a voluntad en el animal que quieran) son muy comunes, o mas bien lo eran, hace mucho tiempo que ya no ando por esas regiones apartadas de la civilizacion.


Autor: Sergio Antonio Tellez Morales

Un encuentro con la Llorona

Era una noche de invierno, estabamos haciendo maniobras cerca de un pueblito de Veracruz llamado La Concha, a un compañero y a mi nos habia tocado controlar un cruce de caminos en la noche, en realidad no habia nada que hacer, eran los tiempos en que Mexico era tranquilo, la gente buena y las noches pacificas.

Estabamos parados en nuestra trinchera de costales, platicando de cualquier tonteria, eramos jovenes cadetes, nuestros fusiles de cerrojo colgando de nuestro hombro, si efectivamente, aun en los ochentas habia fusiles de ese tipo en Mexico, cuando vimos que algo se acercaba, la luna brillaba intensamente, llena, y podiamos ver el polvo azuloso del camino levantandose, de seguro alguien regresando tarde y rapido a casa, pero cuando la nube estuvo bien a la vista, no podiamos creer lo que veiamos:

Era un burro, que iba corriendo, pero sus pezuñas no tocaban el suelo, en su lugar parecia que corria sobre una nube de hojas y polvo, como si flotara, enmedio de una polvareda, nos quedamos congelados por un segundo, nos miramos uno al otro y salimos corriendo, nos aventamos a una zanja de un pequeño canal que corria junto a las milpas y nos arrastramos, en ese momento oimos un grito, como un gemido femenino, gutural y profundo, que hacia que una sensacion de miedo te recorriera la espalda.

Nos esperamos un rato, y salimos lentamente, viendo en todas direcciones, llenos de lodo, solo en ese momentos nos acordamos de nuestros fusiles, hasta entonces cortamos cartucho y los sujetamos firmemente, pero ya no se veia nada, la aparicion se habia desvanecido, no esperamos mas, nos fuimos casi corriendo a nuestro campamento base.

Al dia siguiente, les preguntamos a los habitantes del lugar, nos dijeron que era la Llorona, que se le aparecia por esos caminos, a los que se atrevian a andar ahi en la noche...

Esta narracion me la platico un amigo, en esas noches eternas de guardia que hay cuando uno es cadete, en que las historias de fantasmas animan las frias madrugadas.

jueves, 24 de junio de 2010

Autopista a Oaxaca


En mi trabajo anterior, como consultor viajaba mucho, particularmente en la noche y por carretera, hasta que me case y mi esposa me pidio que dejara de viajar, ciertamente que dejar de andar en carreteras nubladas y mojadas a altas horas de la madrugada, no era mala idea, aunque un puesto fijo en una oficina carece de emociones y hace que uno engorde como marranito cebado.

Una noche de luna, mi viaje a Oaxaca habia sido repentino, una consulta urgente para prevenir una huelga, habia que salir de ultimo momento en el peor dia de la semana; un domingo en la noche, los autobuses van llenos, solo consegui un asiento al frente del autobus, los lugares menos populares, en caso de colision casi siempre son mortales, pero en fin, asi es el trabajo, en cuanto aborde, empece a revisar la documentacion que me fue enviada, era un basural, mal organizada y con poca informacion realmente util, hice con ella lo que merecia, la bote, abri un libro y me fui leyendo mientras mi cabeza esbozaba la estategia de negociacion, tendria que llegar a improvisar la tactica, eso es lo emocionante de este negocio, adaptar una tactica eficiente a una estrategia bien probada.

De repente, oi que el conductor me hablaba, algo completamente inusual, los conductores del ADO solo hablan con los pasajeros en caso de emergencia, y por el tono de la voz me di cuenta de que este era el caso. Empezo a hablar algo nervioso, lo primero que me dijo fue: Ya estamos en la bajada para Oaxaca, como si esa frase en si fuera muy importante, pense, probablemente sea una falla con los frenos, tendra que frenar con motor, la noche era clara, con luna y la carretera estaba seca, y a diferencia de la de Poza Rica, no hay niebla ni curvas cerradas y mal calculadas, la unica respuesta que pude dar fue preguntar tan calmado como fuera posible: ¿pasa algo?.

-¿No ha oido hablar de lo que pasa en esta zona?, su voz temblo de nuevo, el temor se podia sentir en cada vocal; mientras oteaba nerviosamente el borde de la carretera.

En mi ultimo viaje me la encontre, dijo casi en un susurro, y puedo asegurarle que si existe, no es un cuento, yo la vi.

- ¿Que fue lo que vio?, esta no es mi zona y no se lo que pasa.

- Es una mujer, casi una muchacha, que se aparece en la noche, va caminando en el acotamiento de la autopista, cuando las luces de un vehiculo se le acercan, se vuelve de frente y hace la parada,

- Era la corrida de las doce de la noche, en esta parte me encontre una mujer, la vi caminando en la autopista, sobre el acotamiento, lo primero que pense fue es muy peligroso que anduviese caminando en la noche, sola, lejos de cualquier lugar habitado; cuando me acerque y las luces la alcanzaron completamente, se volvio y me hizo la parada, podia ver que era joven, casi una muchacha, aunque mi primer instinto fue detenerme a ayudarla, de inmediato pense, es peligroso, las bandas de ladrones abundan, pero despues algo, no se que, tal vez mi sexto sentido, me indico que no, pase de largo, pero de inmediato, senti que el motor se sentaba, las revoluciones bajaron, el autobus se sintio lento, casi se apago.

Vi el espejo, ya no se veia la muchacha, un escalofrio me recorrio la espalda, un padre nuestro se deslizo de mis labios, el autobus recupero la potencia y acelere a fondo, el timbre del tacometro sono por un par de minutos, pero no me importo, habia que alejarse de ahi.

Al llegar a Oaxaca, despues de desembarcar al pasaje, fui inmediatamente al taller, entre y me encontre con un grupo de amigos conductores que estaban platicando con el mecanico jefe, le empece a describir lo que paso al autobus, pensando que podria haber sido un desperfecto mecanico, al terminar mi relato, un brazo del jefe se apoyo en mis hombros y dijo, tu tambien la encontraste, fue cuando me entere, desde hacia un par de semanas, habian surgido rumores sobre la Fantasma de la Carretera, que se le aparece a conductores que van solos y evidentemente tu has sido la ultima victima.,,

Ya no recuerdo de que seguimos platicando, hasta que pasamos la zona de peligro, despues de lo cual el regreso a su mudo profesionalismo y yo a leer mis papeles, pero quede inquieto. Al dia siguiente, despues de haber hecho mi trabajo y habiendo terminado exitosamente las negociaciones, estaba platicando con el gerente de la empresa y con el lider sindical, y surgio el tema de lo que habia oido en la noche, se hizo el silencio y ambos me escucharon atentamente, despues de mi historia, me dijeron que la historia efectivamente se habia hecho famosa en esos dias, y agregaron mas detalles.

La muchacha parecia siempre buscar quien la llevara, y solo se presentaba cuando el conductor iba solo o sin compañia cercana, si el vehiculo no se detenia, el motor se apagaba o por lo menos se sentaba; si se detenia, la muchacha se desvanecia. Circulaba tambien el rumor de que si era un auto pequeño y el conductor no paraba, cuando se daba cuenta, iba una mujer sentada en el asiento trasero, que se desvanecia despues de una oracion.

Nadie saba nada con certeza de la muchacha, algunos decian que estaba arreglada como para una fiesta, otros que estaba ensangrentada, unos que habia muerto en un accidente, pero lo unico en lo que todos coincidian, era en que buscaba con desesperacion alguien que la llevara a casa.

Las Historias de Mujeres perdidas en la carretera o que buscan que alguien las lleve son muy populares y en muy diferentes lugares, en Mexico las he oido en unos tres lugares diferentes, y que decir del fantasma de resurrection Mary de Chicago, cuya historia es muy parecida, en cambio en Inglaterra, las historias difieren un poco, en estas, la muchacha se sube a tu auto sin pregunatar, ya sea a tu lado, o bien de repente la ves sentada en el asiento de atras, pero solo como una sombra obscura.