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sábado, 2 de diciembre de 2017

El Perro y la Amante

Esta historia sucedio en Texcoco en algun momento en los cincuentas o sesentas.

Un hombre habia llevado a su amante a cenar a un restaurante del centro de Texcoco, era una muchacha muy bonita, el restaurante estaba bastante concurrido, como solian estarlo en aquellas epocas, los dos se sentaron y ordenaron una cena tradicional, el se levanto y fue al baño, tan pronto como el desaparecio, un enorme perro negro entro al restaurante y se le fue encima a la muchacha, la cual grito, y se subio a la mesa, ninguno de los comensales se atrevia a hacer nada.

En ese momento el señor salio del baño, al ver a su mujer en peligro, saco su pistola y a bocajarro le disparo tres veces al perro, pero sorprendentemente, las tres balas se incrustaron  en el corazon de la amante, que cayo muerta en el acto, el perro simplemente salio caminando del restaurante, nadie entendio lo que habia pasado, porque todos vieron como la pistola habia apuntado al perro...

Tambien todos pensaron, que el perro habia sido una bruja, o la esposa, que con poderes supernaturales habian dirigido las balas en contra de la amante.

Entre las tradiciones de Veracruz, se dice que las brujas son inmunes a las balas, y que tienen el poder de dirigirlas a donde ellas quieran, por lo visto esto tambien era conocido en Texcoco, (despues de todo la vieja carretera pasaba por ahi), y es uno mas de los casos que nos hacen sentir que las tradiciones y leyendas son parte de lo que da forma a una nacion.

Autor: Sergio Tellez

viernes, 27 de octubre de 2017

De patrulla a caballo

Hace no muchos años, el Ejercito Mexicano aun realizaba patrullajes en el campo, a lomo de caballo, el principal enemigo era la inactividad y a veces los abigeos, esta es la historia de una patrulla que se encontro con algo diferente.

Encabezaba un peloton de caballeria, ya hacia varios dias que deambulabamos mas alla de Tehuacan, un poco sin rumbo, era una zona tranquila y nuestra patrulla era de varios dias, el objetivo mostrar la bandera, esa noche ya habiamos terminado e ibamos de regreso a nuestra base temporal en un pequño caserio perdido en medio de la nada; cabalgabamos lentamente por una vereda junto a un maizal, iba al frente, una hermosa luna iluminaba muy debilmente el camino.

A lo lejos se oyo el sonido del llanto de un bebe, el camino estaba totalmente vacio, nos detuvimos y apeamos del caballo, buscamos a la pobre criatura en el maizal, finalmente uno de los muchahcos lo encontro, lo envolvio en su guerrera y me lo llevo, era una pequeña niña, totalmente encueradita, parecia tener frio y hambre, lloraba inconsolablemente, alguna persona sin corazon la habia abandonado a su suerte, la envolvi bien y la puse en mi regazo.

Ordene montar, rapidamente debiamos llevarla con un medico, asi que reanudamos la marcha presurosos, al salir del campo, habia una larga fila de arboles, uno en particular, se veia muy alto y muy viejo, cuando pasamos a su lado, oimos una siniestrasy sonoras risas, burlonas risas de mujeres viejas; y en ese momento senti como el peso del bebe desaparecia, lo busque y no habia nada, debo haber gritado alguna maldicion, porque cuando ordene a mis hombres sacar las armas, ya estaban cortando cartucho, disparamos algunas rondas a la copa del arbol, las risas cayaron, pero de la bebe, ya no supimos nada; una bruja habia decidido pasearse en mis brazos.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Quemando a la Bruja

Mi hermana habia estado muy enferma, pero nadie sabia que tenia, la habiamos llevado con varios doctores y en lo unico en que estaban de acuerdo, era en la cuenta, unos decian que era una cosa, otros que era otra, pero mi hermana cada dia estaba peor, finalmente decidimos llevarla con una Curandera en Calpulalpan, cuya fama se extendia por toda la region.

Su enfermedad era muy rara, podia estar bien por muchos dias, pero el dia que su marido salia a lugares lejanos, ella enfermaba, pero siempre de sintomas diferentes, unas veces le salian extraños moretones, en otras sangraba sin control, todos decian que la ex-esposa de su marido era la culpable, muchos pensaban que era bruja.

Un dia que su marido iba a salir, decidimos llevarla a Calpulalpan, la subimos con mucho cuidado al auto de mi hermano y la llevamos a la casa de la curandera, ahi ocurrio algo, que nos llenaria de terror.

La curandera le paso un huevo, y luego unas hierbas con algun tipo de locion, tenian un fuerte olor a algo dulzon, que dejo impregnado en todo el cuerpo, cuando termino, mi hermana ya no se podia sostener en pie y cayo al piso, pero la curandera no le hizo caso, lanzo las hierbas a un brasero que tenia encendido con carbones, del humo se empezo a formar la vaga figura de una mujer, con un cuchillo en la mano, se abalanzo sobre la curandera, pero esta ya estaba preparada, tenia una antorcha en la mano y la arrojo al humo, que se prendio con una gran intensidad, en ese momento se oyo el grito de dolor de una mujer y la figura se consumio.

La curandera nos dijo que era la persona que le estaba haciendo mal a mi hermana, llenos de espanto regresamos esa tarde a la casa, cuando llegamos vi a mi cuñado preparando su maleta rapidamente, le preguntamos que estaba haciendo, su respuesta nos dejo mudos:

-Voy a Mexico, a ver a mi ex-esposa, mi hija acaba de morir, se quemo en su cocina.

-Asi que era ella, pense, y efectivamente, despues de eso mi hermana ya no estuvo nunca mas enferma, aunque la antigua familia de su esposo nunca la perdono.

Historias de brujeria a distancia eran comunes en el campo mexicano, he oido de muchas de ellas, aunque por lo que me contaban mis nanas, para que la brujeria surta efecto, deben de darle algo de comer, oler o impregnar en la piel a la victima. Por otro lado, cuando era joven, llegue a ir a comer gorditas con cafe en Buenavista, Veracruz, donde habia una curandera, y algunos de sus efectos visuales serian la envidia de muchos magos y credores de efectos de Hollywood, circulos de fuego, palomas o insectos negros se escapaban de los enfermos en las limpias. No creo que esas curaciones sean mas que efectivas formas de ayudar psicologicamente al enfermo a recuperarse, pero eran espectaculares y si sigue existiendo el lugar, recomiendo ampliamente la comida, la salsa era sabrosisima y el cafe acompañando las gorditas era riquismo.

Autor:  Sergio Antonio Tellez Morales

miércoles, 13 de octubre de 2010

La ultima Bruja de Texcoco


Un evento increible, sucedio en Texcoco en 1948, los habitantes, asustados, comentaron por muchos años el suceso, a mi generacion se le heredo como la narracion de un suceso extraordinario, inconcebible.

El marido salia todos los dias a trabajar, se iba muy temprano, despues de despedirse con carinño de su esposa y sus hijos, no regresaba hasta que el dia hubiese avanzado, con hambre y cansado, sobre su mesa, moronga, como era usual, tal vez demasiado, esa era la especialidad culinaria de su esposa, y casi todos los dias era el plato principal.

Habian pasado años ya de que se hubiesen casado y tenian varios pequeños hijos, su vida parecia ordinaria, sin embargo habia pequeños detalles sutilmente diferentes...

Un dia amargo, un amigo suyo le habia hecho una grave confidencia, las personas decian que su esposa era bruja, la veian salir de noche a depredar a niños y animales, regresando en la madrugada a su casa, a la cama con su marido. No lo podia creer, no queria creerlo, cada vez mas personas lo señalaban con temor.

Una noche se quedo de acuerdo con su amigo y algunos pobladores, para comprobar si era real su sospecha, simulo quedarse dormido, y espero, poco antes de la medianoche sintio como su esposa se levantaba, escucho las suaves pisadas perderse en la cocina, unos cuantos ruidos y luego la puerta de la calle.

Su amigo toco suavemente a la ventana, estaba livido, entro a la casa, habia visto a la esposa convertirse en una bola de fuego y remontar los cielos; ambos fueron a la cocina, para ver que habia estado haciendo, encontraron el horno encendido, con un fuego tibio, al somarse a ver que habia adentro tuvieron que retroceder aterrorizados, cerca del fuego, dos piernas humanas, colocadas de tal forma que no las tocaran las llamas, pero que se mantuvieran calientes, ambos decidieron meterlas bien al fogon y quemarlas.

El regreso a la cama, su amigo a reunirse en las afueras con los pobladores, preparados para arremeter contra la bruja, en un rato llego una bola de fuego, que se transformo en la mujer, se escucho el sondido al entrar a la casa, y despues llanto, el doloroso llanto de una mujer, el marido se levanto y fue a la cocina, encontro a su mujer sentada en el piso llorando, pero al quererla ayudar a levantarse, se percato de que no tenia piernas, la dejo ahi y salio a solicitar la ayuda de los hombres ocultos fuera de la casa.

Todos entraron a la carrera, vieron el espectaculo, la agarraron y se la llevaron a la presidencia de Texcoco, donde las autoridades la encerraron en una celda, durante varias semanas se volvio un espectaculo publico, ir a ver a la Bruja, los testigos decian que donde habian estado las piernas, se veian los muñones perfectamente cerrados, como si nunca hubiesen existido las piernas. Nadie sabia bien que hacer con ella, ni el cura, que la conocia bien; finalmente decidieron que no podian mantenerla detenida, decidieron quemarla.

Los actos de fe habian desaparecido desde hacia tiempo, no se realizo ningun rito, simplemente se le quemo viva, sin que ninguna narracion se ponga de acuerdo, segun unos se quemo enfrente de la catedral, segun otros se quemo en la plaza mayor, en lo unico en que coinciden, es en que era bruja y su muerte fue el final de las calamidades que afectaban a los niños de Texcoco y los pueblos a su alrededor.

Esta historia la he escuchado de varias fuentes en Texcoco, una ciudad cercana al DF y que por muchos años fue el centro ganadero de la region, con pequeñas diferencias, no he tenido tiempo de buscar referencias historicas reales; son comunes en este tipo de historias las ideas de que las brujas comen sangre y que pueden quitarse y ponerse las piernas a voluntad, ademas de que viajan por el aire en forma de bolas de fuego.

Autor:  Sergio Antonio Tellez Morales

martes, 17 de agosto de 2010

El Guajolote



Todo esto sucedio en un lugar de la Sierra de Puebla, a un dia de camino a caballo de La Ceiba, habiamos ido de practicas a la zona, era una rancheria pobre, de casas de madera y suelo de tierra como tantas en la zona, habiamos llegado por la tarde y los habitantes nos habian pedido que nos quedaramos, una persona habia muerto en la zona y evidentemente tenian miedo, asi que les dimos de comer y beber a los caballos y nos dispusimos a acompañar a los dolientes al velorio, casi todos los habitantes se reunieron, se preparo comida y la discreta ceremonia con la que se vela a los recien difuntos.

Eran poco mas de las doce de la noche, cuando de repente se abrio una ventana, el golpe de viento apago las velas y todo quedo en la sombra, un enorme guajolote se paro en el quicio, tenebroso, amenazador, instintivamente cortamos y apuntamos, tres rafagas salieron de nuestras armas, y el guajolote volo, ¿como fue posible que con tal lluvia de balas no le dieramos a un blanco a pocos metros y bien delineado en la noche?, nunca lo sabremos, el resto del peloton llego corriendo, pero no se veia al ave por ninguna parte.

Esa noche no dormimos, todos nos mantuvimos en guardia, los habitantes del pueblo buscaron refugio con nosotros, esa noche la casa parecio un vagon de metro por la cantidad de gente que se quedo en ella, los pobladores, con miedo decian que era un nahual que habia ido por el alma del muerto, nosotros, con nuestra sofisticada cultura occidental, sabiamos que algo raro pasaba, pero no sabiamos que, los mas supersticiosos rezaban, los que solo creiamos en la fuerza de la armas nos manteniamos vigilantes.

En cuanto hubo suficiente luz, salimos a revisar los alrededores, bajo la ventana encontramos un charco de sangre, seguimos el rastro, junto con todos los pobladores, el camino de gotas de sangre nos llevo hasta una casa en una vereda del monte, famosa por que se decia que la señora que vivia ahi era bruja, entramos y su hermana nos dijo que su hermana estaba muy enferma, que se habia caido, sin embargo los pobladores envalentonados por tenernos entre ellos, entraron a la fuerza, y la encontraron muy mal herida, dos balas le habian dado, y estaba moribunda, expiro ese mismo dia.

El evento habia sido muy confuso, y aun no me lo logro explicar, es obvio que recibio algunas de las balas que disparamos, pero ¿como pudieron darle?, su casa no estaba en la direccion que disparamos, y el rastro de sangre indicaba que habia estado cerca de la ventana, pero ahi solo habia estado el guajolote, del que no encontramos el mas minimo rastro. Segun los habitantes ella era el guajolote que habia aparecido en la ventana.

Nos fuimos un par de dias despues, en medio del agradecimiento de los pobladores, en el largo camino iba meditabundo, las cosas que pasaron me habian dejado una gran inquietud, en la region de Veracruz donde habia crecido habia oido muchas historias de brujas y nahuales, pero en todas ellas se decia que eran inmunes a las balas, a las que se tenia que bendecir o colocar una cruz para que pudieran dañarlas, o de lo contrario las balas rebotaban a quien las disparaba, ¿que tal si ella habia estado escondida cerca, cuando el animal volo a la ventana?, pero en ese caso, porque no hallamos pisadas humanas o el cuerpo del guajolote, o la oimos quejarse, ademas, ni su casa, ni el camino de sangre estaban en la trayectoria parabolica que debieron seguir las balas que disparamos. Al llegar a los cuarteles en La Ceiba, mi reporte fue Sin Novedad, porque simplemente no pense que mis superiores me creyeran una sola palabra.

Esta es una de mis historias de Fantasmas favoritas, tiene una gran carga folkorica, muchas de sus referencias las he oido en una u otra parte de esta gran republica mexicana, donde las historias de los nahuales (seres humanos que se pueden transformar a voluntad en el animal que quieran) son muy comunes, o mas bien lo eran, hace mucho tiempo que ya no ando por esas regiones apartadas de la civilizacion.


Autor: Sergio Antonio Tellez Morales