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lunes, 20 de noviembre de 2017

El Perro Infernal

Cuando era niña, viviamos en un remoto lugar del campo veracruzano, cerca de Alvarado, en esos tiempo no habia luz electrica mas que en las grandes ciudades, y las casas mas cercanas estaban a muchas distancia, las noches tranquilas y profundamente obscuras, la Luna iluminaba el campo con una luz azul eterea y las estrellas eran mas brillantes que ahora.

Ya estaba obscureciendo y mi madre me mando por algo, no recuerdo que, a la tienda del pueblo, si me iba corriendo, regresaria antes de obscurecer, asi que me fui rapidamente, ya las primeras sombras de la noche se veian en el horizonte y la maleza empezaba a tomar ese tono lugubre que adquiere en la noche.

El pequeño camino que llevaba al pueblo era estrecho, solo lo suficiente como para que pudiera pasar un caballo, junto a el la exhuberante vegetacion del tropico lo cubria todo, despues de la epoca de lluvia era necesaria desbrozar la maleza con un machete.

En una de las curvas del camino habia un enorme tronco, caido hacia mucho tiempo, sobre el las plantas parasitas hacian su hogar, un aire de humeda podredumbre se percibia siempre en el lugar, fue precisamente ahi donde todo sucedio.

Iba caminando rapido, ya se hacia tarde, cuando me acerque al tronco, de repente salio un enorme perro negro, sus ojos de rojo intenso, flamigeros, y se paro en medio del camino, justo cuando yo iba llegando a la curva, algo desde mi interior me dijo que era algo malo, me asuste, pero me acorde que mi padre me habia dicho que nunca debemos de correr de un perro, asi que segui caminando, pero en ese momento me di cuenta de que no podia moverme, mis piernas seguian caminando, pero no me desplazaba nada, entonces empece a correr, seguia sin moverme, parecia que solo brincaba en el mismo lugar, y el malvado perro solo me miraba, no ladraba, ni hacia nada que un perro normal hace, sus horrendos ojos se clavaban en mi.

Desesperada, empece a rezar, solo entonces, el enorme animal se movio, lentamente fue de nuevo al obscuro lugar del tronco por el que parecia haber salido, solo cuando desaparecio totalmente, pude moverme, sin pensarlo, me regrese a mi casa, donde mi madre no me creyo nada, y se molesto conmigo, mi padre llegaria mas tarde y no comeria bien, efectivamente el entro una media hora despues, muy preocupado y preguntando por mi, en la desesperacion habia tirado mi bolsa del mandado en la curva, el la encontro en el suelo cuando regresaba a casa y se habia asustado, cuando oyo lo que le me paso, decidio hacer algo, al siguiente dia, el y mis hermanos quemaron el tronco y colocaron un altar en ele lugar.

Cuando creci, me entere por mis vecinos, que ese perro se habia aparecido mucho en ese lugar, pero solo ante mujeres que viajaban solas,  los hombres eran inmunes a su prescencia, y como yo era la unica hermana en una familia de once hermanos, me eligio a mi, algunos decian que era el diablo, otros que era un perro infernal; el susto me dejo una fuerte huella, en la noche nunca salia y si tenia que ir al baño, me llevaban dos de mis hermanos y yo iba todo el camino con los ojos cerrados. Aun ahora, no me gusta andar en la calle en la noche y de hecho ni siquiera salgo al patio en cuanto ya obscurecio.

Autor:  Sergio Antonio Tellez Morales

sábado, 25 de agosto de 2012

La Mujer del Rio

Esta historia sucedio hace mucho tiempo, en algun lugar de Alvarado, les acontecio a dos muchachos, a los que les encantaban los bailes, para gran molestia de su padre, que les prohibia ir al pueblo y mas si regresaban de noche, asi que los encerraba en su casa para impedirles irse.

Pero este par, no iba a detenerse solo por que la puerta estuviese cerrada, se las arreglaron para quitar algunos tabiques y poder escaparse en la noche, esperaban a a que sus padres se durmieran y se iban al pueblo.


Esa noche los dos bailaron y bailaron, enamoraron muchachas, se divirtieron y regresaron muy, pero muy tarde, en esos tiempos solo podian regresar caminando, por veredas de terraceria, la noche no estaba iluminada  la hermosa Luna estaba ausente, y no se  podia ver lejos.  Una figura blanca aparecio en el bosque, los dos muchachos se acercaron a ver que era, una hermosa mujer en un vestido blanco parecia caminar sola en la noche, ambos decidieron alcanzarla, pero parecia que ella huia, entre mas rapido caminaban ellos, mas rapido se movia la figura, no podian nunca estar a la distancia adecuada para poder distinguirla bien, solo su vestido blanco era visible, asi caminaron un buen trecho, ellos perdida su mirada en la distancia, intentando resolver el misterio, siguiendo los pasos de la mujer tan cerca como pudieran.

De repente, el mayor sintio algo raro, algo dentro de el reacciono, se detuvo en seco y agarro a su hermano, justo a tiempo, ambos estaban a punto de caer en las turbulentas aguas negras del rio, se encontraban justo en el borde, un par de pasos mas y hubieran sido tragados por la parte mas peligrosa del agua, arrastrados por las fuertes corrientes a una segura muerte. en ese momento levantaron la vista, y vieron con una rafaga de luz de la luna, como la mujer flotaba sobre el agua, los miraba fijamente, enojada...

En ese momento, huyeron, corriendo a su casa todo el camino, volteando atras solo para ver que tan lejos estaba la figura, jamas volvieron a ir a una fiesta de noche.

Historias de mujeres que atraen a los hombres a su muerte son comunes desde la epoca griega, en particular he oido mucho este tipo de historia en la zona del Golfo, con pequeñas variaciones en cuanto a la forma, este evento ocurrio en la decada de los veintes del siglo XX, poco despues de la Revolucion, y todavia en los setentas, cuando la electricidad no llegaba a muchos poblados, se seguia repitiendo alguna variedad de ella.