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martes, 29 de octubre de 2013

El Charro Negro

Ya me habian advertido de no pasar por aqui, y menos de noche, pero como todo buen habitante de ciudad, no le hago caso a la gente, aun a la que tiene buenas intenciones.

Esa noche regresaba de haber ido a visitar a un familiar en un remoto pueblo de Hidalgo, la platica se habia extendido por mucha parte del dia y la penumbra me habia sorprendido aun en su casa, me invito cortesmente a quedarme, pero me rehuse, queria regresar ese mismo dia, antes de irme me dijo que era mejor que me quedara, el camino de terraceria era peligroso, y ademas asustaban. ¡ Ten cuidado con el Charro Negro !, fue lo ultimo que oi.

Me disculpe como pude y me subi a mi carro, no iba a escuchar necedades, no habia avanzado ni una hora por ese terrible y sucio camino, cuando vi parado, en la cima de una colina a un hombre a caballo, apenas los faros lo alcanzaron y vi con horror a un enorme caballo negro, y sobre el , un hombre vestido de charro, todo de negro, incluso el sombrero, pero no pude verle la cara, en ese momento senti como la piel se me hacia chinita y mi cuerpo se llenaba de terror, frene, me di la vuelta y me fui tan rapido como pude del lugar.

No importtaba nada, ni los hoyos, ni la suspension, ni el polvo, aprete el acelerador, pero aun asi, sentia su prescencia detras de mi, como si fuera siguiendome, tarde una eternidad, pero al ver las luces de la casa de mi familiar, todo parecio calmarse, hasta entonces heche un vistazo hacia atras y alcance a ver como se alejaba a trote el charro.

Cuando llegue a la casa, mi primo, orgulloso, solo menciono: Te lo dije.

Una de mis historias favoritas de provincia, es la del Charro Negro, un ser mitologico, que se presenta en todos los lugares de provincia que he visitado, es de creencia comun que es el Diablo, que asusta a los viajeros distraidos o lo suficientemente inocentes, como para viajar de noche. He oido diferentes versiones de esta historia, de mis familiares, amigos, condiscipulos e incluso de algunos viejos oficiales de caballeria.

sábado, 14 de enero de 2012

Bolas de Fuego


Mis padres nos habian llevado a visitar a los abuelos al rancho, a un lejano lugar en la sierra de Hidalgo, salimos ya en la tarde, en una camioneta toda destartalada y nos agarro la noche en la carretera, esta era un viejo camino de terraceria, que recorria obscuras rancherias, era la decada de las setentas, aun no habia energia electrica en muchos lugares y la noche era mucho mas obscura.

En la parte de adelante iban mis padres y mi tio, en la de atras ibamos todos mis hermanos y yo, una lona cubria la caja de redilas, malamente evitaba que nos diera el viento y el frio, yo iba recargada sobre las tablas de madera,  que me recordaban un poco los huacales del mercado, ibamos jugando, solo eramos niños que nos haciamos travesuras para pasar el tiempo, el larguisimo tiempo que se te hace al viajar cuando eres niña.

La camioneta se detuvo un momento, aprovechamos para bajarnos, estirar las piernas y buscar arbolitos, (despues de todo la naturaleza urgia), mis padres estaban parados en el borde del camino, viendo el hermoso paisaje de mi estado natal, fui con ellos y tome la mano de mi mama, la noche era muy clara, un cielo estrellado como nunca habia visto me llenaba de emocion, como aun lo hace ahora, no se,  posiblemente si no me hubiese casado en la preparatoria, hubiese sido astronoma.

De repente los rostros de mis padres hicieron un gesto extraño, pasaron de la admiracion al susto, miraban fijamente hacia dos montañas cercanas, entre ellas se veian varias bolas de fuego, como estrellas, pero mas brillantes y que se movian de forma erratica, nos llamaron a todos y nos subieron a la camioneta, arrancaron tan pronto como se pudo, a mis dos hermanos menores los subieron en la cabina y mi tio se subio con nosotros en la caja, senti como mi papa aceleraba tanto como podia en ese terrible camino, rebotabamos unos contra otros y saltabamos de aqui para alla en la caja, intentabamos sujetarnos como podiamos, pero la fuerza con que se movia el vehiculo era demasiada para poder detenernos con nuestras pequeñas manos..

Habra transcurrido no mas de media hora cuando sorpresivamente una bola de fuego entro en la caja, se metio por donde la lona estaba abierta, reboto adentro por unos segundos, todos gritabamos y llorabamos, mi tio intento golpearla con el palo de una escoba, pero no pudo darle, con los gritos, mi padre se detuvo, en ese momento la bola volvio a salir por la abertura, cuando papa llego atras, ya se le veia alejandose por el cielo negro.

Los adultos amarraron bien la lona y volvimos a partir, en la madrugada llegamos con mis abuelos, todos asustados y hambrientos, por mas que preguntabamos, nadie nos quizo decir nada, solo dormimos unas horas, a la mañana siguiente desayunamos rapidamente y mis padres decidieron que regresaramos inmediatamante, asi que volvimos a recorrer ese camino, pero esta vez de dia, y sin incidentes. de ese entonces en adelante, ya solo iban mis padres cuando visitaban a los abuelos o bien traian a la abuela para que estuviese con nostros unos dias, pero nunca mas volvieron a llevarnos.

Ya con el tiempo, me fui enterando que las bolas de fuego eran brujas, que se llevan a los niños, fue por eso el sobresalto.

Esta narracion me la conto una ex-esposa, y es una de tantas que he escuchado sobre este fenomeno, segun una de mis nanas, las brujas adoptan la forma de bolas de fuego, pero con una peculiaridad, si se ven lejos, en realidad estan cerca, y viceversa, segun ella, la forma de enfrentarlas, era con la mangana y el machete, se hace una cruz en el aire, entonces se entierra el machete enfrente de uno y  la bruja cae en ese lugar, cuando la bruja esta a nuestros pies, se le dispara con la pistola, (la bala debe de estar bendecida y con una cruz en la punta), 

Lo curioso es que no solo he oido las historias de las bolas de fuego en Mexico, hace algunos años estaba en una isla del Atlantico sur, y para pasar la noche platicabamos historias de fantasmas, unos pilotos de Africa del Oeste, nos empezaron a contar la historia de un ser que se llama Obayifo, una criatura sobrenatural que viaja en forma de bola de fuego y que succiona la sangre de los niños, tal y como la historia de las brujas en Mexico, lo que me hace sospechar que es posible que sea una transculturalizacion traida por los esclavos negros en la colonia, sea como sea, yo nunca he visto ninguna.

Autor:  Sergio Antonio Tellez Morales